
Durante años escuchamos la misma frase: "dejá de jugar y hacé algo productivo".
Pero resulta que la ciencia, los especialistas en educación y hasta las Naciones Unidas piensan exactamente lo contrario.
Cada 11 de junio se celebra el International Day of Play, una iniciativa impulsada por UNICEF, UNESCO y las Naciones Unidas para recordar algo que muchas veces olvidamos: jugar es un derecho fundamental de todos los chicos y chicas del mundo.
Y este año el mensaje es más fuerte que nunca.
El tema oficial de este año es:
"Protect Play, Protect Childhood"
(Protegé el juego, protegé la infancia)
La campaña busca generar conciencia sobre un problema que está creciendo en todo el mundo: los niños tienen cada vez menos tiempo, menos espacios y menos oportunidades para jugar libremente.
La presión académica, las ciudades cada vez más congestionadas, la falta de espacios seguros, el tráfico, la contaminación y hasta el exceso de actividades programadas están reduciendo uno de los elementos más importantes del desarrollo humano: el juego.
Porque jugar no es solamente divertirse.
Según UNICEF, el juego ayuda a desarrollar creatividad, resiliencia, habilidades sociales, resolución de problemas y capacidad de aprendizaje. Son herramientas que acompañan a las personas durante toda la vida.
Es a través del juego que aprendemos a colaborar, competir, comunicarnos, adaptarnos y superar desafíos.
En otras palabras: muchas de las habilidades que hoy consideramos esenciales para el trabajo, la educación y la vida adulta nacen jugando.

La importancia del juego no es solamente una recomendación de expertos.
La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce explícitamente el derecho de todos los niños a descansar, participar en actividades recreativas y jugar.
Por eso, en marzo de 2024, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó oficialmente la creación del International Day of Play, estableciendo el 11 de junio como una fecha internacional dedicada a proteger y promover este derecho. Más de 140 países apoyaron la iniciativa.
Mucho más de lo que parece.
Cuando hablamos de juego, la conversación suele enfocarse únicamente en parques, pelotas o juguetes.
Pero para millones de jóvenes, una parte importante de sus experiencias sociales ocurre dentro de los videojuegos.
Ahí hacen amigos, trabajan en equipo, aprenden estrategias, desarrollan liderazgo y construyen comunidades.
Eso no significa que todo tiempo frente a una pantalla sea automáticamente positivo. Pero sí significa que la conversación ya no puede ser "jugar o no jugar".
La verdadera pregunta es:
¿Cómo creamos experiencias de juego que sean saludables, seguras y significativas?
Es una discusión que hoy involucra a familias, escuelas, gobiernos, empresas tecnológicas y a toda la industria gaming.
Mientras el mundo se vuelve cada vez más digital, UNICEF insiste en que el juego sigue siendo una necesidad básica para el desarrollo humano. No importa si ocurre en una cancha, en una plaza, en una mesa de cartas o dentro de un videojuego.
Porque jugar no es perder el tiempo.
Es una de las formas más importantes que tenemos de aprender a vivir.
Y quizás sea hora de que empecemos a tomarlo tan en serio como lo hacen las Naciones Unidas.

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