Completar Resident Evil Requiem en menos de 3 horas es un objetivo orientado a jugadores que buscan optimizar al máximo su rendimiento. Aunque una partida estándar puede extenderse entre 12 y 16 horas, el juego permite reducir significativamente este tiempo mediante rutas eficientes, conocimiento previo y el uso estratégico de mejoras desbloqueables.

Esta guía explica cómo estructurar una partida enfocada en velocidad, manteniendo todos los elementos clave para alcanzar un rendimiento equivalente al rango S+.
El juego establece como referencia completar la historia en menos de 4 horas para obtener recompensas específicas. Sin embargo, reducir ese tiempo a menos de 3 horas implica una ejecución más precisa, cercana a rutas de speedrun.
Esto significa avanzar sin interrupciones innecesarias, evitando exploración adicional y tomando decisiones enfocadas exclusivamente en progresar. En este tipo de partidas, cada minuto cuenta: detenerse a recolectar objetos o enfrentarse a enemigos opcionales puede afectar directamente el resultado final.
Antes de intentar una partida rápida, es necesario completar el juego al menos una vez. Esta primera experiencia permite comprender la estructura general, memorizar rutas y resolver puzzles sin improvisación.

Además, durante esa partida inicial se desbloquean recursos importantes que facilitan el speedrun, como armas mejoradas, munición infinita o herramientas que reducen la dificultad de los enfrentamientos. Estos elementos no son obligatorios, pero sí marcan una diferencia significativa en la ejecución.
Para un intento enfocado en velocidad, la configuración del juego debe favorecer la fluidez.La dificultad más baja resulta la opción más eficiente, ya que reduce la resistencia de los enemigos y permite avanzar sin depender constantemente de recursos. En este contexto, el combate deja de ser el eje central y pasa a ser un obstáculo que debe resolverse rápidamente o evitarse.
También es importante minimizar la gestión del inventario. Revisar objetos, reorganizar espacios o dudar sobre qué conservar genera pérdidas de tiempo acumulativas. Una partida optimizada prioriza pocas armas, alto daño y decisiones rápidas.

El guardado, por su parte, debe ser estratégico. Guardar antes de secciones complejas permite repetirlas en caso de error sin comprometer el tiempo total de la partida.
El uso de armas debe reservarse para momentos obligatorios, como jefes o enemigos que bloquean el progreso.
El tiempo se pierde principalmente en la exploración. Por esta razón, conocer el camino exacto hacia cada objetivo es fundamental.
Una ruta eficiente evita desvíos, elimina el backtracking innecesario y reduce al mínimo la interacción con elementos secundarios. Esto incluye ignorar coleccionables, documentos y zonas opcionales.
Los puzzles pueden representar uno de los mayores consumos de tiempo si no se conocen previamente. En una partida optimizada, cada solución debe ejecutarse de forma directa.
Esto implica haber memorizado claves, combinaciones o secuencias durante partidas anteriores.
Las cinemáticas deben omitirse siempre que sea posible. De igual forma, cualquier pausa innecesaria —como revisar el mapa sin motivo claro— afecta el ritmo general.

Un aspecto relevante es que el tiempo en pausa no suele contabilizarse, lo que permite planificar movimientos sin afectar el cronómetro. Sin embargo, reiniciar desde cero sí impacta el tiempo total, por lo que se recomienda cargar partidas guardadas en lugar de comenzar nuevamente.
El comienzo suele ser el momento donde más errores se cometen. La falta de recursos puede llevar a enfrentamientos innecesarios o exploración excesiva.
La prioridad debe ser avanzar rápidamente, recogiendo solo lo esencial y evitando cualquier distracción.
En esta fase el jugador ya cuenta con más herramientas, pero también enfrenta zonas más complejas. Aquí es clave mantener la disciplina: no desviarse por recursos adicionales y conservar un ritmo constante. La confianza en la ruta es fundamental para no perder tiempo dudando.
Las secciones finales requieren ejecución precisa. Es recomendable utilizar las armas más potentes disponibles para eliminar rápidamente a los jefes y evitar prolongar los combates. Cualquier error en esta etapa puede resultar costoso en términos de tiempo, por lo que los guardados previos cobran mayor importancia.
Uno de los factores que más impacta el tiempo final es la acumulación de pequeñas decisiones ineficientes. Explorar zonas innecesarias, intentar eliminar todos los enemigos o detenerse a gestionar el inventario en exceso son prácticas que, aunque parecen menores, terminan sumando varios minutos.
También es frecuente perder tiempo en puzzles por falta de preparación o no repetir secciones tras errores claros.
Una partida rápida también puede utilizarse para completar otros retos del juego de forma simultánea, como terminar sin curarse o sin utilizar ciertas mecánicas. Esto permite maximizar las recompensas obtenidas en una sola ejecución, optimizando el progreso general del jugador.
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